AMNESIA DE VALORES UNIVERSALES

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Mucho me llama la atención que una gran mayoría de personas se muestre  incapaz de definir el significado de los valores esenciales reconocidos desde lejanos tiempos y de forma universal.

¿El desconocimiento de sus significados justos así como la falta de deseo de verlos  incorporados en los demás y en uno mismo es un nueva e inesperada amnesia colectiva?

De ser la respuesta afirmativa, ¿a qué se debe?

Pregunto frecuentemente a la gente joven que me defina, por ejemplo, qué entienden por la palabra “honor”, y no hallo nunca respuesta recta; sólo balbuceos que jamás concluyen en una explicación nítida y cabal.

Intentando de arrojar luz sombre semejante escotoma he pensado exponer tres valores universales a la luz del diccionario de la RAE para  ceñir correctamente el término a su legítimo significado. Luego expondré una pregunta basada en un ejemplo humano de alguna persona reconocible aunque sin señalar con el dedo, para ver si está en armonía con la definición correcta con el fin de rematar su veracidad utilizando su antónimo en la línea del post de este blog titulado: “ANTÓNIMOS, LA SOMBRA DE LAS PALABRAS.”

Antes, deseo mencionar a Catón el Viejo para encarrilarnos con acierto pues con suma brevedad discierne de forma reconociblemente natural aquello que obliga el ejercicio de la política, ya que en este terreno se hacen más relevantes los tres valores que a continuación nos servirá de ejemplo y que, teóricamente, tendían que  ser imprescindibles para un gobernante. Este pequeño intento lingüístico puede resultar un test interesante y fácil de llevar a cabo.

Afirma Catón:

¿Cuál es, pues, el destino al que han de poner la proa quienes gobiernan el Estado, y cuál el rumbo que han de tomar? Nada menos que lo que ansían y valoran por encima de todo las gentes razonables, decentes y dichosas: la paz con honor.

Comenzaremos entonces por delimitar el término “honor”, habida cuenta que Catón considera que hasta la conquista de la paz, a veces tras muchos desaguisados sociales, debe ir inevitablemente de la mano del honor. La paz sin honor suele ser el fruto de la cobardía. Tampoco para Catón, hombre reconocido entre los más sabios políticos/filósofos de la Antigua Roma, no cabe como arma política el sofisma asumido como valor, para felicidad de los carentes de escrúpulos, la idea de que “el fin justifica los medios”. No hay medio injusto sin la pérdida del honor. ¿Será este el motivo por el que en esta época en que la premisa dominante es  “todo vale”  no acierta la mayoría a precisar el significado de los valores más esenciales?

Veamos. Consultemos el diccionario.

Honor

 

  1. m. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

 

PREGUNTA:

¿Actúa con honor aquél que llega al poder con mentiras, con alianzas espurias, apoyándose en recovecos legislativos y sin la aprobación del pueblo tras un sufragio?

 

Quien así actúa carece de honor y ha de aplicársele su antónimo, que es :

 

Desleal, vil, indecente.

 

Examinemos ahora otro valor esencial y universal.

Honra: Estima y respeto de la dignidad propia.

Merecedor de algo.

  1. adj. Correspondiente, proporcionado al mérito y condición de alguien o algo.
  2. adj. Que tiene dignidad o se comporta con ella.

 

PREGUNTA

¿Tiene honra (es honrado) alguien que por llegar a gobernar un país habiéndose hecho pasar por un profesional altamente cualificado en varios ámbitos, en un momento dado queda demostrado que ha engañado al respecto y prosigue en su cargo sin pestañear aunque fraudulento?

Si la respuesta es negativa tendremos que aplicar su antónimo, que es:

Indecencia, deshonra, desdoro.

 

Lealtad

De leal.

  1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.

 

PREGUNTA:

¿Es leal un gobernante cuando afirma cumplir con las Leyes y la Constitución de su país y promete serle fiel asegurando que jamás pactará con los que socavan esas Leyes y esa Constitución para, posteriormente, actuar en dirección inversa asumiendo el poder con el apoyo de los que fingía denostar actuando en contra de las leyes y Constitución a las que prometió solemne obediencia?

Si la respuesta es negativa tendremos que aplicarle el antónimo, que es:

Indecencia, deshonra, desdoro

Con la ayuda de un diccionario acabamos de definir tres valores universales y descubrir con las pertinentes preguntas quien carece de ellos. En los ejemplos expuestos la palabra que más define a esta hipotética persona, por repetida, es: INDECENTE.

El lector puede entretenerse a practicar un poco de psicología con la ayuda de un diccionario y unas cuantas preguntas.

La integración de los valores universales en cada individuo será siempre su prueba de toque una vez comprobada, sobre la base de los hechos, si es real o sólo impostura.

 

 

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